miércoles, 30 de mayo de 2012

Conclusión


Después de este balance, podemos considerar a los autos híbridos una “tecnología en
transición”, el primer paso hacia los verdaderos automóviles del futuro, que
hipotéticamente tendrán un mínimo impacto ambiental, desde su producción hasta la
disposición final de sus componentes; sus motores serán 100% eficientes, con
suministro eléctrico, alimentado por celdas de combustible y con emisiones nulas a la
atmósfera.
La búsqueda tecnológica de vehículos verdaderamente sustentables abre nuevas
oportunidades de negocio y dos importantes ramas de investigación: por un lado la
producción de baterías más eficientes y por otro, la generación de combustibles más
limpios: aire comprimido, biocombustibles, celdas de hidrógeno o energía solar. Estas
tecnologías están actualmente frenadas o en lento crecimiento debido al gran
financiamiento que requieren, el cual debería ser absorbido por compañías privadas y
gobiernos en conjunto, no por los consumidores "vanguardistas" o los engañados por
la publicidad.
Los habitantes urbanos, además de estar alertas de los engaños publicitarios, podemos
“enverdecer” nuestro coche no híbrido, evitando las causas del desperdicio de
combustible, como las velocidades excesivas, las llantas mal infladas, el exceso de
equipaje y los viajes mal planeados a las horas de mayor tráfico. Además, podemos
evitar el uso del aire acondicionado, dar una disposición adecuada al aceite de
desecho, dar mantenimiento constante al motor y leer el manual de usuario, para
conocer las condiciones en las que cada auto da su máxima eficiencia… ahora bien, si
hablamos en serio de VEHÍCULOS VERDES, nada mejor que el transporte público y la
bicicleta.

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